jueves, 30 de abril de 2020

SUSURRO DE PRIMAVERA

Se te traslucía el alma
cada vez me mirabas,
mientras bordabas tu pecho
todo en encajes de seda
con el rocío del alba.


Y las melias que nevaban
incansables las praderas,
llenando de blanco aroma
el aire que se meciera.
Todo en tus ojos se para
nada se mueve si quiera,
ni las brisas se trasladan,
ni el aire de primavera.

El lubricán se dibuja
en tu insondable mirada,
ni la noche se atrevía
a mantener su celada,
sabiendo que tu querias
la luz de otra mañana.

Sangraban las grevilleas
la miel tibia de su infancia,
bajo el ocre sol de abril
en una calle olvidada.
Que yo quisiera pasearte
cogido por la cintura
llevado por tus andares,
cegado por tu locura.

¡Ay! Tierna fucsia del alma
que yo encontrara,
nacida entre los adarves
y en las murallas.
Sola y sencilla,
Preciosa fucsia tierna
Que hay en Sevilla.

martes, 17 de diciembre de 2019

EXORCISMO

Te estoy librando de mí
es lo mejor que te ofrezco,
no te quedes para ver
a dónde lleva este juego.
Que no es de cobarde el huir
si se huye del infierno.
No me busques  nunca más,
si me hueles,sal corriendo.
Si te da por recordar
piensa que todo fue un sueño,
un sueño que has de borrar
para seguir existiendo.
Si te llamo cuélgame,
y borra mi nombre al tiempo;
elimina de tu mente
lo que de mí creas bueno.
Y sólo corre sin más,
a todo lo que dé tu cuerpo.
evita mirar atrás,
y lava tu mente y cuerpo.
Corre,vuela, escápate,
disipa tu rastro al viento;
y no le hables de mí 
a nadie, dame por muerto.
Te estoy librando de mí
Es lo mejor que te ofrezco.

jueves, 16 de febrero de 2017

Camino de Standfiv km 16217

Se te escapaban los gritos
Por cada rendija abierta,
Cuanto loco suelto vive
Entre tus malditas piedras.
Que no te miren decían ,
Que no te prestaran cuenta,
Y así  te fuiste muriendo
Enloqueciendo de histeria.
Allí  en medio de la vida
Que te circunda con huertas,
Refugio de negros mirlos
Y de las almas en pena.
Cuerpo que habita el olvido
Maltratado por la ciencia,
Ya no aguantastes el tedio
De los lustros de miseria.
Y en cada girón que cae
Y contra el suelo desmiembras,
Vas liberando tu hechizo,
Y desgranando tu pena.
Todo el cielo abovedado
Con infamias que sufrieras,
Todo tu halo cubierto
Con las locuras que vieras.
Ya te vas quedando sola,
Sin fuerzas para otra guerra,
Y te has hundido en la sombra
Que en tu alma se metiera.


Autor: Leonardo Ginés Caetano

martes, 26 de julio de 2016

CAIDEROS DE BELARSAGÜE II

Caidero de Belarsagüe
hoy que en tu embudo me encuentro,
sucumbo a los torreones
que levantaste haci el cielo.
Y del mar a la montaña,
te elevas entre el silencio,
como atalaya que busca
a los marineros muertos.

Eres campo, y eres bosque,
un grito callado y seco,
roques prendido en la tierra,
almenados tus cabellos,
hombre que labra la tierra,
y mujer que espera en puerto,
¿cuanta sangre se ha vertido?,
¿cuantas lágrimas cayeron?,
¿y cuanto sudor vencido
en las tardes del labriego?.

Que del mar viene la brisa,
despeinando tus recuerdos,
de bancales, y quebrados,
escalonados tus huertos.
Hay quien te ve y no te mira,
hay quien no escucha tu cuento,
no se para si ne fija,
no pone oído al lamento,
que baja por torrenteras,
cuando te lloran los cielos,
y tú te empapas de vida,
y encauzas los ríos secos.

Y en los altos más perdidos,
eremíticos desvelos,
¿yo me pregunto que siente
el pino que aguanta regio,
los desmanes de los hombres,
los castigos de los vientos,
el olvido de la noche,
y el combate de sus miedos?.

Una tierra que se estira,
sosteniendo el firmamento,
que brotó de las entrañas
apuntalando los cielos,
adintalando laderas,
con arbotantes de sueño,
y donde ya no hay más nada,
allí retumban tus ecos.

Surco abierto por gigantes,
que escapaban del infierno,
donde las aguas resecas,
surgen como manantiales frescos,
y la hiedra alcahuetea 
aventándote los miedos,
Caidero de Belarsagüe 
batallón que aguanta al viento,
y al tiempo y los temporales
con tu impronta de misterio.

de Atlas Oníricos Autor: Leonardo Ginés Caetano

CAIDEROS DE BELARSAGÜE

Yo casi no me esperaba
reencontrarte tan hermosa
en esa tarde cualquiera,
y no fue por que quisiera
que te descubrí en la poza
del barranco más profundo
llenita del mar del mundo
restallando en tu tronera.

Pues tu blanco me cegó
con insolencia soñada,
entre las verdes palmeras
doquier que miré las viera,
y por ellas descolgabas
tus casas por las laderas,
toda sencilla y serena
con pulcritud derramada
la cal  blanca y la madera.

Respiraban tus calderas,
vapores de sueños viejos
de tiempo en que los vencejos
te traian primaveras,
verdes las calles repletas
de soledades perdidas,
de las almas mortecinas
que juegan en tus veletas.

Y en las tres torres mayores
a modo de antiguos faros
aún el tiempo se confita
para anunciarte la vida
que los barcos se llevaron.
Del caidero se arrastraban
las piedras de tus cimientos
y en la playita del puerto
los barquitos malogrados
duermen su noche sin sueño.

Quiero verte Belarsagüe
desperezarte del tedio
sentir tu pulso, tu empeño
con el que vives tus días
con la cruel melancolía
con que las olas te arrullan
y en el barranco se intuyan
tus herencias marineras
Medio mar, medio  alfarera.

Engullida por el valle
Que aquí llamasteis barranco
La nieve tornose en blanco
y a negro de los volcanes,
Y te fraguaron el talle
A golpe de yunque y fragua
Con fuego, ceniza y agua,
Fundida con los corales
aferradita a tu Valle

enraizada en tu letargo.

de Atlas Oníricos Autor: Leonardo Ginés Caetano

jueves, 5 de mayo de 2016

TODO FLUYE

Por que la vida es río,
como agua fluye y pasa
cual viento peregrino, 
del territorio escapa,
allende de los confines
y a otras banderas ama.

Todo comienza en río
en manantial que mana,
como un geiser de amor
que por el cielo exhala;
las emociones viven
en lágrimas que viajan
y como a borbotones
las nubes se desplazan,
las olas se pasean,
las estaciones cambian,
las estrellas recorren,
el cielo se traslada,
los corazones mueven
la sangre adulterada.

La arena en el desierto
el viento las arrastra,
el hielo del glaciar
con pulcritud se cambia,
y se mueve la tierra,
y toda la galaxia,
se mutan los amores,
y las personas marchan,
fluyendo cual arroyo,
como canal con agua,
como las mismas ondas
marítima mecánica.

Y el día torna en noche,
y la noche en el alba,
el pasado en presente,
el presente en mañana,
y el futuro en recuerdo
y el ciclo no se acaba,
mutando la energía
poseyendo otras almas,
diluyendo los cuerpos,
hacia la lontananza.

Todo cambia y se torna,
el tiempo corre y salta,
como cambia la suerte,
como la salud cambia,
como la roca impía
sucumbe en su arrogancia.
Se pasa la tormenta,
y los gobiernos pasan,
se mueven continentes
en su macabra danza,
corrimientos de tierras,
la nieve en avalancha,
tsunamis y ciclones
cometas se desgranan.

Todo fluye y discurre
y  el pensamiento cambia,
porque la vida es río,
y la existencia es agua,
fluimos influidos,
marchando hacía la nada.









lunes, 13 de abril de 2015

ASI ES LA VIDA

Así es la vida amor
una continua despedida,
un transitar cadente
hacia el último segundo,
llámalo muerte, llámalo vida.

Así con esta forma
en  que la vida teje
y entreteje los destinos
apareciste tú, súbitamente.

Ya te había visto antes,
incluso habíamos hablado,
hasta llegaron nuestros ojos
a esquivarse, y en la huída
se rozaron nuestras manos,
como una caricia de aire
casi invisible pero fresca.

Y en la tranquila tarde
de un mes de cualquier año,
cuando el aire transportaba
la música del tedio,
apareciste tú, tras las verdes
puertas del alma, y yo
como quien contempla
por primera vez el mar
te observé perplejo.

Esta vez nos presentaron,
fuimos correctos y educados,
ambos nos rozamos
en un beso sencillo,
sin saber que ya nunca
volveríamos a mirarnos
con mirada de amigos. 

Es por eso que siendo
la vida, así como es
desconozco el porqué
y el cómo nos cruzamos,
también ignoro saber
cuantas decisiones tuve
que tomar hasta llegar
a aquel beso, y cuanto tiempo
pasará, si es que pasa,
hasta que acaricie a contraluz
la agreste cordillera de tu desnudo.

Tan sólo sé que antes 
de que decidas marcharte,
te quiero convertir 
en un recuerdo amable,
de esos que despiertan sonrisillas
inexplicables y espontáneas,
y que se agitan al oir 
una canción o una palabra.

Así te quiero para mi,
fucsia tierna que brota 
en el resquicio de mi ansia,
como la caricia del sol
tras una larga noche de desvelo,
o el recuerdo de una foto
que encuentras en lo escondido
de un libro olvidado.

Así es la vida amor,
así de bella y de intrigante.


Autor: Leonardo Ginés Caetano