miércoles, 27 de agosto de 2008

CAMINO DE KIVEDANT (KM27108)

En el entronque perdido
de esta senda polvorienta,
he visto como los olmos,
han dejado sus despojos
sobre las aguas de albercas.

El sol danzarín de fiestas,
de esas que yo nunca tuve,
se ha pasado la mañana
durmiendo sobre la cama
que le tejieron las nubes.

El brezo en el suelo engendra
con lagrimillas de frío,
El encaje de Bruselas
que es el musgo de las piedras
ribera del turbio río.

Autor: Leonardo Ginés Caetano

martes, 19 de agosto de 2008

DE LOS MIMBRALES

De los mimbrales oclusos,
donde la rosa se supo rosa,
nacen los aires difusos
de la ilusión del amor,
que expone su claridad
y su ennegrecido acierto
en este universo abyecto
que nace de mi dolor.

En que tú fueras más mío
de lo que yo ya lo era,
en que tu amor de trinchera,
de tibio beso escondido,
se convirtiera en bandera
del escuadrón que ha vencido
la hostil contienda nacida
de los amantes dormidos.

Yeso para el corazón
que se quebrantó de pena,
cal para la ceguera, noche
que se desplegó en la cima
de la vida donde el alba se enjuagó
la savia de la sauceda,
tinta con la que selló
este amor de los desvelos.

Autor: Leonardo Ginés Caetano 

jueves, 7 de agosto de 2008

POESÍA ¿QUÉ SERÍAS?

Poesía ¿qué serías,
si poesía no fueras?.
¿Te tornarías en frío
o en calor de una caldera?,
¿serías brisa marina,
o agua de una torrentera?.
¿Perfil lacado de luna,
o verde de primavera?,
¿dime por ser que serías,
si poesía no fueras?.
¿Tibio rocío de verano,
o escarcha de las aceras?,
¿rosa amarilla sangrante,
o una planta enredadera?
¿Corazón de enamorado
o fórmula de mis quimeras?
Contéstame ¿qué serías
si poesía no fueras?.
¿Un horizonte encendido,
o un cielo lleno de estrellas?.
¿Un rinconcito perdido,
o un peldaño de escalera?,
¿un segundo del dichoso,
o ansias del que desespera?
Habla y dime ¿qué serías,
poesía si no fueras?.

Autor: Leonardo Ginés Caetano 

martes, 5 de agosto de 2008

INERME ANTE LO TUYO

De tu silencio forzado,
a la pena consabida,
no hay más distancia en mis manos,
que el llamarte ser amado
y no encontrarte en mi vida.


Crueldad que manifiestas,
para agitar mi templanza,
la espera se vuelve inquieta,
cuando el silencio me aprieta,
y la soledad avanza.


Al oriente del vacío
que en tu huída me dejaste,
he hecho frente al desafío
y me cobija el estío

de los besos que olvidaste.

Autor: Leonardo Ginés Caetano 

CALÉNDULA DE LA RIBERA DEL ALMA ABATIDA


Corazón que de amarillo,
no sabes nada del tiempo,
y vas pintando los vientos,
de tu inmutable rastrillo.
vas por las calles llovidas,
mojadas de sol de enero,
y reclamas a los cielos,
un beso de despedida.
Alguien en quien no te fijas,
se ha pasado todo el día
llamándote sin saberlo
y se ha quedado durmiendo,
soñando que te tenía.
Corazón que de naranja
no sabes nada de nada,
y vas callando los gritos
que en mi labios se han escrito
cuando supe que te amaba.


Autor: Leonardo Ginés Caetano  

HELIOS CANDENTE


Te odio tanto, como te necesito,
por eso me quedo adscrito,
a tu eterna daga hiriente,
esa que por reluciente,
me limita los suspiros,
cuando tu implacable ardiente,
lo torna todo caliente,
y escombra el mundo en olvido.


Autor: Leonardo Ginés Caetano  

CAPRICHO NARANJA

Por ningún motivo, ni por ninguna razón,
pongo traba al corazón, que hoy se levantó con ganas.
Derrotó al vil pijama y al camisón de verano,
se deshizo del pecado de adormilarse en la cama.
Se burló de la morriña, de la siesta y del desvelo,
hoy que despertó guerrero,
yo lo alistaré en tus filas,
para ganar el combate otras veces ya perdido,
Por tanto no veo razón, que detenga al corazón,
ni tampoco veo motivo.


Autor: Leonardo Ginés Caetano 

1619

Tal vez escriba porque no le doy ningún valor,
porque nace casual, o sin ser causa de nada,
como prueba o por desgana, ¿por ocupar este tiempo?,
no sé porque escribo esto, ni de dónde esto naciera,
a ver si me desordenas, lo ordenado de mi día,
esparce mi melodía como canto de sirena,
y en la mohosa escollera, donde los besos se ahogan,
déjame que a mi manera este verso que se eleva
se hinche del blanco viento, de la cal de mis caleras.


Autor: Leonardo Ginés Caetano