martes, 28 de enero de 2014

LLANTO EN EL BARRANCO DE VIZNAR

El aire sí estaba
en aquel mismo segundo
en que tú vendiste tu
equipaje de vida.


El centenar de risas
que aún no habías vestido,
no fue ni a poco un lastre
para cambiar tu historia.


Las ideas que quedaban
en la memoria y en el olvido,
se quedaron ¿dónde?.


¿Y cómo un genio,
tan inmenso, tan terrible,
se puede convertir en un
recuerdo triste y melancólico?.


Verde de todo lo fresco
que naciste, todo lo mucho
que engendraste,
de todo lo mucho que brotaste.


Acompáñame a encontrarte.
Déjame ver si el suelo rima
y aún grita la voz del destino.

Autor: Leonardo Ginés Caetano

miércoles, 22 de enero de 2014

CARITAS CHRISTI URGET NOS

Lo encontraron muerto, ya era tarde,
prácticamente irreconocible
no era él.
Sólo, desvalido, inerme.

El cuerpo ultrajado y herido
sus manos llenas de amor,
los ojos repletos de vida.

Dejaste un mensaje inmenso de amor,
desbordante sobre tu cara ensangrentada,
inocente tu vida, inmenso tu perdón.

Autor: Leonardo Ginés Caetano

MAJUELO DEL NAVAZO ALTO

Corazón que de silencio
no cuentas nada de nada,
sabes todo lo que pienso,
sabes todo lo que callas.


Imperturbable luz
la de aquellos ojos vivos,
me buscas por los lugares
en los que nunca estuvimos.


En la ladera poniente
de los abrazos furtivos,
y en el escalón quebrado
en el que yace el olvido.


Porqué te busco en la casa
en la que nunca vivimos,
si a penas sé de tu rostro
si nada sé de tu sino.


Por dónde el aire se cuela
y se transforma en suspiro,
allí donde el agua llega
humedeciendo el destino.

Corazón que de prudente
no opinas nada de nada,
sabes porqué te lo digo,
sabes porqué te lo callas.

Autor: Leonardo Ginés Caetano

martes, 21 de enero de 2014

QUE AÚN ME AMABAS

Ayer te quise ver,
en la mirada de aquella chica,
la que esperaba impaciente
su buen amor, parada en un banco.
Y en la mujer olvidada,
la que tras su ventana busca,
el trozo de la vida que se le escapó,
¡no!... que aún se le escapaba,
como se escapan las palomas ágiles
de los pequeños que corrían,
y como las hojas ocres
volaban por los cielos,
de la mano incesante
de aquel fresco viento de octubre.

Ayer casi te pude ver,
y te escondiste en un portal humilde,
engullida por la oscura humedad
de aquel caserón olvidado.
Y rezando sentada, y leyendo silente,
ajena al mundo que te atravesaba;
Y siguiendo mis pasos, te oía tras de mi,
presurosa, movida por la idea
de quien se sabe necesaria,
y sola en una mesa de bar,
jugando con el humo
que resbalaba por tus labios.

Y en todas las esquinas te veía,
y en todas las esquinas te escapabas,
eras mía un segundo efímero e intenso,
eras mía tan cierta, como el olor
que del río llegaba de repente.
En cada calle había algo
que dejabas para mí
¿qué tiempo haría que pasaste
la última vez por allí?
¿con qué motivo? ¿en qué pensabas?
¿quizás en mi? Seguramente…
No sé, pero me gusta saber
que estás aquí,
junto a mi mesa observando,
sobre mi mano posada,
me encanta saber que ayer te vi,
que me miraste,
y en tus ojos ver que aún me amabas.


Autor: Leonardo Ginés Caetano

RECORDANDO A JOSÉ HIERRO - POEMA VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


Autor: José Hierro (Madrid, 3 de abril de 1922 - Madrid, 21 de diciembre de 2002)
 
Poema final de Cuaderno de Nueva York (Hiperión, 1998),
dedicado a su nieta Paula Romero.

lunes, 20 de enero de 2014

AQUELLA TARDE


Aquella tarde será
en la que despertaremos,
cuando tus labios dormidos
sientan mi beso primero,
y en tus manos agitadas
mi tacto se vuelva cierto,
y mi sabor en tu boca
y tu olor llene el silencio,
fundiendo con los suspiros
la escarcha fría del tiempo.

Tornará el llanto de pena
en sonrisas al encuentro,
en ese instante preciso
en que tu cuerpo y  mi cuerpo
reduzcan la cruel distancia
que hoy me invade el pensamiento,
será esa tarde soñada
cuando nos despertaremos.

Autor: Leonardo Ginés Caetano 

jueves, 16 de enero de 2014

CON GANAS DE ENCONTRARTE

Entré para buscarte
 sin saber quien eras, 
y me adentré sin más 
sabiendo que allí estabas,
 el frío me invadió 
pensé que era tu aliento,
 tus manos o tu olor 
pero no había nadie. 

Entré de frente, entré 
con ganas de encontrarte,
 y al tiempo deseaba 
que allí tu no estuvieras, 
el espeso silencio 
que lo inundaba todo,
 estaba bien repleto 
de voces apagadas. 

Entré para salir,
 tratando de no hallarte, 
queriendo y sin querer 
perturbar tu existencia, 
tu alma apareció 
como halo fluorescente 
quise gritar y huir 
pero ya te había visto.

 Entré y sé que te vi, 
no importa lo que crean...

Autor: Leonardo Ginés Caetano